Los bebés y los frutos secos no son buenos compañeros, de hecho los pediatras recomiendan que los niños no consuman frutos secos enteros hasta los 4 o 5 años de edad. Especialmente esta recomendación va dirigida a bebés menores de 3 años que todavía no mastican bien lo que puede hacer que se traguen trozos demasiado grandes con los que se podrían atragantar.

 

 

 

Lo más recomendable es que los bebés consuman frutos secos bien triturados en la papilla de frutas o mezclado con el yogur a partir del año y medio.  Y es que los frutos secos como los cacahuetes, las nueces o las almendras aportan u  montón de energía, proteínas, vitaminas, ácido fólico y minerales como el fósforo o el potasio. Mientras que la fruta seca como los higos, dátiles o ciruelas también tiene muchas propiedades interesantes para la nutrición de  los más pequeños, ya que a parte de aportar azúcar, contienen fibra, proteínas, hidratos de carbono, vitaminas y sales minerales.

 

 

 

Si quieres saber más puedes leer nuestro artículo sobre la alimentación del bebé.

 

 

Bebés y frutos secos | La alimentación del bebé