Como seguramente sabes, el cuerpo de un bebé o se regula de forma eficiente por lo que le afectan más las altas temperaturas que a los niños más mayores o a los adultos.

Por eso tenemos que proteger a los bebés del calor en verano de forma especial. Lo primero que no hay que olvidar es que hay que ofrecer a los bebés (no lactantes en exclusiva) líquidos durante todo el día de forma constante. Se recomienda que la bebida sea agua o leche, o bien algún zumo natura, evitando siempre los envasados.

Para tener una idea y saber si el bebé está tomando suficiente líquido, hay que pensar que un bebé bebe entre 50 y 60 ml al día por cada kg de peso corporal que tenga.

Además, para proteger a tu bebé del calor puedes refrescarlo con una poco de agua en la nuca y en las extremidades. Así la sensación de calor no será tan grande y estará más a gusto.

La ropa también juega un papel importante para proteger al bebé del calor. Como vistamos al bebé dependerá que pase más calor o menos. Por eso, se recomiendan los tejidos naturales y el algodón o lino. Además, conviene que la ropa le queda al bebé algo holgada para que no se le pegue l cuerpo y le dé sensación de calor. También, puedes vestir a tu bebé con un sombrero para proteger la cabecita del calor y el sol.

Y en días muy calurosos hay que tener especial precaución para evitar la deshidratación o los golpes de calor. Para ello evita la exposición directa al sol de tu bebé, así como las horas centrales del día que son las que acostumbran a tener las temperaturas más elevadas.

 

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Consejos para proteger a tu bebé del calor