Los papás, especialmente, los primerizos se preocupan de una cantidad inmensa de cosas durante el primer año de vida de su bebé. ¿Sabes cuáles son las más frecuentes?

El sueño del bebé. Está es una preocupación de todos los papás, casi sin excepción. Ambas cosas, si el bebé duerme poco o si es muy dormilón, son motivo para que los papás estén inquietos. Hay que saber que hay unas horas de media que duerme un bebé según su edad, pero son meras estadísticas para tener una idea. Ya se sabe que cada bebé es un mundo y dormirá las horas que necesite.

La alimentación del bebé. Los papás que optan por la lactancia materna casi desde el principio se dan cuenta de lo complicado que puede resultar a veces. Hay bebés que son más perezosos para comer y otros más glotones. Es muy habitual que los papás tengan dudas sobre si su bebé come bien o por el contrario se queda con hambre. Además, luego está el tema del peso, si una semana coge poco peso ya estamos pensando en que algo no marcha bien. Cuando el bebé lo alimentamos con lactancia materna en exclusiva, las dudas sobre si la mamá tiene suficiente leche para su bebé, o si sería mejor empezar a suplementar con leche de fórmula para que logre ganar peso es de lo más frecuente.

El regurgitamiento. Esto es muy habitual en todos los bebés, pero los papás tendemos a pensar que algo no va bien. Y es que cuando el bebé tiene pocos meses su aparato digestivo está en pleno desarrollo y es normal que en ocasiones regurgite al poco de terminar la toma.

Los cólicos en el lactante. Los cólicos junto con el regurgitamiento son frecuentes en los primeros meses de vida del bebé. Por suerte, con el paso de los meses los cólicos desaparecen por si solos para tranquilidad de sus papás.

La fiebre en los bebés. Los bebés en ocasiones tienen fiebre y los papás se preocupan como es lógico cuando esto sucede. Aunque siempre hay que consultar con el pediatra, hay que saber que la fiebre es un mecanismo de defensa del cuerpo y que una temperatura hasta 38,5º por lo general no es para alarmarse en exceso. De hecho, lo que se aconseja es que si el bebé no se muestra molesto con la fiebre, es mejor no medicarlo para que sea el propio organismo del bebé el que logre bajar la temperatura por si solo.

Los dientes de los bebés. Los dientes es uno de los temas favoritos de los papás por los que preocuparse. Cuando el bebé está molesto, babea en exceso, llora sin motivo aparente o mordisquea sus juguetes, todos los papás lo achacan a los dientes.

La boca. Junto con los dientes, está el tema de que los bebés se lo llevan todo a la boca, pero todo, todo. Ya se sabe que están en fase de descubrimiento y todo lo que les rodea les resulta atractivo, así que poco se puede hacer a parte de no dejar al alcance del bebé cosas pequeñas que puedan meterse en la boca y tragarse.

El mobiliario del hogar. Seguro que hasta que tu bebé no ha empezado a gatear, y más tarde a andar, no te habías fijado en todos los elementos ‘peligrosos’ que puedes tener en casa. Cuando el bebé gana en autonomía durante el primer año de vida no queda más remedio que quitar cosas de en medio o tapar las esquinas de los muebles para que el bebé no se haga daño. 

Cosas de las que preocuparse durante el primer año de tu bebé