Normalmente los dientes empiezan a salir cuando el bebé tiene entre 5 y 6 meses, y este proceso finaliza alrededor de los 18 meses.  Sin embargo, como en todo, hay excepciones. A algunos bebés les sale el primer diente con tan solo 4 meses de edad. Y, por el contrario, también cabe la posibilidad que un bebé de 1 año no tenga todavía ningún diente.

 

 Por tanto, no hay que preocuparse si los dientes de tu bebé tardan en aparecer. Solamente hay que acudir al pediatra si el bebé ha cumplido ya los 15 meses y todavía no presenta ningún diente.

 

 El orden de aparición es normalmente el siguiente: los primeros dientecitos que aparecen son los incisivos frontales inferiores. A continuación, empiezan a asomar casi a la vez los 4 incisivos superiores, frontales y laterales. Poco después, saldrán los incisivos laterales inferiores. Más tarde, aparecerán los molares y en último lugar, los colmillos. De esta manera, un bebé de 15 meses tiene casi todos los dientes de leche. Sólo quedarán por aparecer los segundos molares que asoman entre los 2 y 3 años de edad.

 

 En la mayoría de los bebés, la aparición de los dientes puede causar algunos trastornos tales como irritabilidad, pérdida de apetito, alteración del sueño, y hasta estados febriles de carácter leve.

 

 El consejo básico para calmar estos trastornos derivados del proceso de dentición es ofrecerle al bebé cosas frías para que muerda, como por ejemplo, esos aros o mordedores que se meten en la nevera, un pañuelo frío que hayas puesto previamente en el congelador o darle alimentos fresquitos como la fruta.

 

Con estos pequeños consejos y un poco de paciencia ya verás cómo la aparición de los dientes se hace más llevadera.