A menudo nos encontramos con padres ojerosos después de una larga noche intentando que su bebé cogiera el sueño. Lo cierto es que mientras unos bebés se duermen prácticamente solo, otros necesitan un poco de ayuda para lograrlo.

 

Para conseguir que el bebé se duerma de una forma más o menos rápida, a partir de los tres meses de edad, puede ayudar que crees una rutina para la hora de dormir, que discurra en un ambiente que el bebé perciba como tranquilo y relajado. Además tienes que pensar que lo mejor es acostar al bebé cuando percibes que tiene sueño, y no acostarlo y esperar a que se duerma.

 

Hay padres que optan por dar un paseo con el bebé antes de acostarlo, para contribuir a que se relaje y concilie mejor el sueño. Esta puede ser una buena idea en las épocas del año con un clima más suave. Otra sugerencia es la de darles un baño justo antes de la hora de dormir, utilizando cuando ya son un poco más mayores esencia de lavanda o de manzanilla que ayudará a relajarlos… y, felices sueños…