Allá por el siglo XVIII, un londinense inventó los primeros rompecabezas y juegos de mesa similares, lo que hoy conocemos como “puzzles”. Aunque es un juguete que ha evolucionado con el paso del tiempo, los tradicionales son aquellos de fichas planas que hay que enlazar entre sí.

 

 

A nivel educativo, los puzzles son bastante apreciados, ya que estimulan la capacidad de análisis y síntesis de los niños, la coordinación, la visión espacial, la lógica y la creatividad. En definitiva, ejercitan la mente los niños, que pueden pasar horas y horas  de lo más entretenidos haciéndolos. Además, es un tipo de juguete con el que los adultos podemos colaborar con ellos de forma activa, ayudándoles a confeccionarlos.

 

 

Como aspecto positivo, podemos encontrar puzzles desde 4 piezas, así que los niños a partir de 2 años ya pueden empezar a jugar con ellos. Dependiendo de lo habituado que esté el niño a montar puzzles, podrá hacerlos con más o menos piezas, o con más o menos ayuda. A modo orientativo. Los niños de 2-3 años pueden hacer puzzles de 12 piezas, lo de 4-5 años se pueden atrever con los de 48 piezas y  a partir de los 5-6 años pueden ser capaces de hacer uno de 100.

 

 

En definitiva, un juego para disfrutar en familia y pasar un rato entretenido todos juntos.