Cuenta la leyenda que hace mucho, mucho tiempo, un pequeño pueblo fue devastado por un monstruo feroz  y terrible con forma de dragón.

Este dragón era el terror de los habitantes de esta pequeña aldea que, para evitar su enfado y calmarlo, cada día se veían obligados a darle de comer varios de sus animales: ovejas, vacas y bueyes. Pero pasaron los días y los animales empezaron a escasear, así que el rey del lugar decidió reunir a los aldeanos y proponerles una difícil solución: a partir de entonces, cada día le darían de comer al dragón uno de los habitantes del pueblo, que sería escogido por sorteo.

En el primer sorteo, el rey vio hecha la realidad su peor pesadilla: su hija, la princesa, había sido la elegida por el destino para ser devorada por el dragón. Entre lágrimas, el rey suplicó y ofreció todo su oro y joyas al resto de habitantes para que su hija no fuera comida por el dragón. Sin embargo, los aldeanos no aceptaron la propuesta y el rey pidió ocho días de plazo para poder despedirse de su querida hija.

Transcurridos esos ocho días, llegó el terrible día para el rey y su hija, que ya no tenía salvación posible. El rey, con toda su pena, entregó a su hija al dragón. De repente y cuando este se disponía a comérsela, apareció un caballero llamado Sant Jordi a lomos de un elegante caballo blanco.

Sant Jordi luchó contra el dragón con la ayuda de su lanza y escudo. En un momento dado, este valiente caballero alzó la lanza y de un golpe certero consiguió vencer al dragón, que cayó desplomado.

De manera sorprendente, de la sangre derramada por el dragón brotó una hermosa rosa que el caballero entregó a la princesa en señal de su amor.


Así fue como Sant Jordi consiguió vencer al dragón, salvar a la princesa y liberar a toda la aldea de tan temido monstruo

 

 
Esta es la historia de Sant Jordi, uno de los días más bonitos del calendario, en el que los chicos regalan una rosa a la persona que más quieren, mientras que las chicas les regalan un libro.
 

 


¡Feliz día de Sant Jordi!