Hasta los 3 años aproximadamente los niños no son capaces de expresarse oralmente de forma clara y su vocabulario es limitado. Por eso hay niños que muerden al tener la necesidad de expresarse y no poder hacerlo por otros medios.

El niño que muerde durante los primeros años de vida suele hacerlo porque necesita relacionarse con el resto de niños. Sin embargo, hay que hacerle ver que morder no está bien y no nos gusta que lo haga.

Normalmente los niños dejan de morder cuando van adquiriendo vocabulario y capacidad de comunicarse a través de las palabras. Por eso a partir de los 3 años los niños aprenden a que hay formas más efectivas de comunicación y que los adultos aprobamos.

Algunos niños que muerden lo hacen para llamar la atención de los adultos, por eso debemos mostrarles nuestro rechazo y explicarles que lo que hacen no es bueno, hace daño y no nos gusta.

Hay niños que no saben como hacer frente a algunas situaciones que les ponen nerviosos y para liberarse de estos nervios muerden. Además, el exceso de energía puede hacer que necesiten morder para liberarla.

Para enseñar a un niño que muerde que lo que hace no está bien no debemos perder la calma ni enfadarnos en exceso porque no serviría de nada. También tenemos que explicarles de forma sencilla que cuando muerde hace daño, aunque más difícil será contarles cuanto daño pueden llegar a hacer.

Además, algunos niños también muerden por las molestias que les causa la dentición. Estos episodios de mordiscos son más bien esporádicos y se producen únicamente cuando el bebé tiene dolor en las encías por la aparición de algunas piezas dentales.

Siendo firmes, mostrando nuestro enfado de forma calmada y con constancia por nuestra parte será cuestión de tiempo que el niño deje de morder de manera habitual.