¿Qué tipos de portabebés existen?

El primero de los portabebés del que hablaremos es el fular elástico. Se trata de un rectángulo de tela de unos 4 metros de largo que se suele utilizar cuando nos iniciamos en el porteo por primera vez. El fular elástico es apropiado desde el nacimiento, incluso si el bebé es prematuro, y hasta que el bebé pesa unos 10 o 12 kgs. Su ventaja principal es que permite llevar al bebé en multitud de posiciones, por lo que facilita la lactancia materna.

El fular tejido es un rectángulo de tela de tejidos naturales (algodón, lino, lana,...) con una longitud de entre 3 a5,5 metros. Los fulares de tejido tienen la ventaja que son los que más tiempo podremos utilizar aunque requieren más técnica para colocarlos, sobre todo las primeras veces. Con un fular tejido podemos portear a bebés prematuros y hasta que el niño pese unos 20 kgs, o incluso más.

 Tipos de portabebés: fular elástico

Los portabebés bandolera miden unos 2 metros y terminan en 2 anillas para anudar. La bandolera es muy fácil de poner y se puede utilizar para portear desde recién nacidos y hasta que el bebé alcanza los 15 kgs aproximadamente.

Los Mei Tai son portabebés de origen asiático que están a camino entre la mochila y el fular, y que son muy fáciles de colocar. Cuentan con 2 tiras a la cadera y otras 2 tiras que cruzan la espalda y se pueden empezar a utilizar cuando el bebé ya es capaz de aguantar la cabecita con facilidad y puede permanecer sentado sin ayuda.

Las mochilas ergonómicas son probablemente el tipo de portabebés que más se conoce y más se utilizan. Estas mochilas para portear cuentan con 1 cinturón que se abrocha a la altura de las lumbares y 2 tiras para los hombros. Las mochilas ergonómicas para portear son fáciles y rápidas de colocar, y suelen permitir llevar al bebé tanto delante como a la espalda. Estas mochilas se pueden utilizar a partir de los 4 o 5 meses y, aunque admiten bebés desde los 3,5 kgs, se recomienda que el niño sujete ya la cabeza por si solo.

Tipos de portabebés